Yo creo que la salida del armario es algo muy personal. Cada uno sabe como va a inflingir en su vida optar por hacer pública o secreta su sexualidad.
Para algunos resulta más fácil que para otros, ya sea porque su personalidad los predispone a afrontar la situación o porque quizás el entorno de la persona es muy hostil.
Lo curioso es que, de todas formas y pese a las dificultades que acarrea esta confesión, no he sabido de nadie que se haya arrepentido de haberse declarado homosexual (reitero, pese a las dificultades, porque es cierto tambien que uno de ese momento en adelante debe cargar frente a todos con la verdad que uno reconoce y que los demás conocen por uno mismo).
Reconocerse como homosexual creo que, de todas formas, demuestra los 'cojones' de alguien que se enfrenta a la realidad que siempre nos resulta impredecible y tiene sus riesgos. Por eso creo que esto tambien habla muy bien de uno, como persona.
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