Yo no creo asumir el concepto de armario, no estoy ni dentro ni fuera; pues no lo ando gritando a los 4 vientos, pero si un ser querido me lo pregunta, no lo niego.
El resto no me importa.

En resumen, sólo existo, ya no me lo cuestiono. "Salí del clóset conmigo mismo, se podría decir" y ese fue el paso más difícil.