Mi primera vez fue en el gym.
Bueno, no exactamente. Allí es donde empezó todo.
Yo era todavía muy jovenzuelo (19), y acaba de entrar en el gym del barrio porque estaba decidido a ponerme cachas.
Recuerdo que al principio fue muy duro, pero poco a poco te acostumbras y te vuelves un adicto.
A los pocos meses empecé a notar los resultados y eso me animo. Al siguiente mes ya estaba en la zona de pesos libres, pero una mañana que no había desayunado mucho... me desmalle.
Caí fulminado al suelo.
Yo lo pase fatal, me desperté boca arriba, con todos los chulazos del gym allí mirándome y mi instructor apartando a la gente. Pensé tierra trágame. Yo quería escapar y esconder la cabeza en un cubo, pero el entrenador estaba muy preocupado. Temía que me hubiese golpeado con alguna de las maquinas y quería que fuese al hospital de inmediato. Yo me negaba. Quería ir a casa.
Al final un chico superguapo tres años mayor que yo, al que ya le tenía puesto el ojo, se ofreció para llevarme al hospital. Nunca llegamos, pero ambos nos pegamos un muy buen viaje juntos y compartimos mas de un secreto.
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